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Gota y Ácido Úrico: ¿Qué Es y Cómo Tratarla?

Por Dra. Martha Adriana Hernandez Vera · 17 de febrero de 2026 · 6 min de lectura

¿Qué es la gota?

La gota es una enfermedad articular inflamatoria causada por la acumulación de cristales de urato monosódico en las articulaciones. En mi consultorio de reumatología en Apizaco, es una de las condiciones más comunes que trato, especialmente en hombres adultos de mediana edad.

Es importante entender que la gota es diferente a tener simplemente ácido úrico elevado en la sangre. Una persona puede tener hiperricemia (ácido úrico alto) sin desarrollar gota, mientras que otra puede experimentar crisis de gota severas.

¿Qué es el ácido úrico?

El ácido úrico es un producto del metabolismo de las purinas, sustancias presentes en muchos alimentos y que se produce naturalmente en el cuerpo. En circunstancias normales, los riñones filtran el ácido úrico y lo eliminan a través de la orina.

Sin embargo, cuando hay una producción excesiva o una eliminación insuficiente de ácido úrico, sus niveles en sangre se elevan. Cuando la concentración supera el punto de saturación, el ácido úrico forma cristales en las articulaciones, lo que desencadena una reacción inflamatoria severa conocida como ataque agudo de gota.

Los niveles normales de ácido úrico son menores a 6.8 mg/dL. Valores superiores a esta cifra predisponen a la cristalización y formación de gota.

Factores desencadenantes de la gota

Como especialista en Tlaxcala, he identificado varios factores que desencadenan ataques agudos de gota en mis pacientes. El consumo de alimentos ricos en purinas es uno de los más importantes, incluyendo carnes rojas, vísceras, mariscos y ciertos tipos de pescado como las anchoas.

El alcohol, particularmente la cerveza, aumenta la producción de ácido úrico y reduce su eliminación renal, siendo un factor de riesgo muy importante. El consumo excesivo de bebidas azucaradas también puede elevar significativamente el ácido úrico.

Otros desencadenantes incluyen deshidratación, trauma articular, estrés físico o emocional, y cirugías o enfermedades agudas. Ciertos medicamentos como diuréticos y aspirina en bajas dosis también pueden aumentar el ácido úrico y precipitar ataques de gota.

Síntomas de un ataque agudo

Un ataque típico de gota comienza de repente, frecuentemente durante la noche, con dolor intenso, enrojecimiento e hinchazón de la articulación afectada. Aunque puede afectar cualquier articulación, la base del dedo gordo del pie es el sitio más común.

El dolor es dramático y a menudo incapacitante; muchos de mis pacientes refieren que incluso el peso de una sábana sobre el pie es intolerable. El ataque típicamente dura entre 3 a 10 días sin tratamiento, aunque con medicación adecuada se resuelve más rápidamente.

Entre ataques, la mayoría de los pacientes no tiene síntomas, aunque si no se trata la hiperricemia subyacente, los ataques se vuelven más frecuentes, duran más tiempo, y pueden afectar múltiples articulaciones.

Tratamiento de una crisis aguda de gota

El objetivo del tratamiento durante una crisis es reducir la inflamación y aliviar el dolor lo antes posible. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como indometacina, naproxeno e ibuprofeno son la primera línea de tratamiento.

La colchicina es otro medicamento muy efectivo, especialmente si se administra en las primeras 24 horas del ataque. Esta sustancia, derivada de la planta Colchicum autumnale, trabaja inhibiendo la inflamación causada por los cristales de urato.

En casos donde el paciente no puede tolerar AINE o colchicina, o cuando hay contraindicaciones, uso corticosteroides sistémicos u inyectados intraarticularmente. La clave es actuar rápidamente; cuanto antes se inicie el tratamiento, más rápido se resuelve la crisis.

Manejo a largo plazo: Control del ácido úrico

Una vez resuelta la crisis aguda, el objetivo principal es prevenir futuros ataques mediante el control del ácido úrico. El alopurinol es el medicamento más utilizado y efectivo para reducir la producción de ácido úrico inhibiendo la xantina oxidasa.

El febuxostat es una alternativa más reciente que también inhibe la xantina oxidasa pero puede tener mejor tolerancia en algunos pacientes. Otro medicamento disponible es el rasburicasa, usado en casos especiales donde se requiere reducción rápida del ácido úrico.

El objetivo es mantener el ácido úrico por debajo de 6.0 mg/dL, o incluso menor si hay evidencia de daño articular o depósitos de uratos. La mayoría de mis pacientes requieren terapia urato-reductora de por vida para prevenir recurrencias.

Cambios dietéticos y estilo de vida

La nutrición juega un papel crucial en el control de la gota. Debo ser honesto: los mitos sobre dieta y gota abundan, así que aquí doy la información basada en evidencia que uso en mi práctica.

Ciertos alimentos deben limitarse: carnes rojas, vísceras (hígado, riñones), mariscos, y bebidas alcohólicas, especialmente cerveza. Sin embargo, la restricción dietética sola rara vez es suficiente para controlar la gota; casi siempre se necesita medicación.

La hidratación adecuada (al menos 2-3 litros de agua diarios) ayuda a los riñones a filtrar más ácido úrico. La pérdida de peso en pacientes con sobrepeso reduce significativamente el ácido úrico. Evitar deshidratación durante el calor intenso de Tlaxcala es especialmente importante.

Monitoreo y seguimiento

Realizo seguimiento regular de mis pacientes con gota mediante mediciones periódicas del ácido úrico en sangre. El objetivo es conseguir un nivel sostenido por debajo del punto de saturación.

Es importante que los pacientes entiendan que pueden seguir teniendo ataques ocasionales incluso durante el tratamiento urato-reductivo, especialmente durante los primeros meses. Por eso, algunos especialistas recomiendan profilaxis con dosis bajas de colchicina o AINE durante el primer período de tratamiento.

Complicaciones de la gota no tratada

Si la gota no se trata adecuadamente, pueden desarrollarse tofos gotosos (depósitos de cristales de urato en tejidos blandos), daño articular permanente, y problemas renales. La gota también se asocia con mayor riesgo de hipertensión, enfermedad cardíaca y diabetes.

Por eso es fundamental establecer un diagnóstico correcto y un plan de tratamiento apropiado. Con manejo médico adecuado, la mayoría de los pacientes con gota logran vivir sin crisis repetidas y mantienen su calidad de vida.

Referencias: American College of Rheumatology (ACR) 2020 Guidelines for the Management of Gout. EULAR 2016 Evidence-based recommendations for gout management. Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) guidelines on uric acid management.

¿Necesitas atención especializada?

Si sufres de gota recurrente o tienes ácido úrico elevado, agenda una consulta para establecer un plan de tratamiento personalizado.

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